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Microrrelato: Patatas con forma de patata

Patatas con forma de patata

Acababa de oscurecer cuando un sonido gutural invadió los pasillos de mi orfanato. Esto sucede todos los años en el solsticio de invierno. El resto de los chicos palidecieron, sin embargo, a mí me alegraba. El ruido anunciaba que esa noche la cena sería especial. Dejaríamos de lado el puré de guisantes y cenaríamos asado y ¡patatas con forma de patatas!; nada que pareciera haber sido masticado con anterioridad.
Pronto nos llevaron a nuestras habitaciones y todos nos quedamos en silencio. Los más jóvenes estaban en las habitaciones más cercanas a la escalera de entrada. Mi habitación era la última del pasillo y eso me hacía vivir la noche de otra manera.
Los tacones de la directora rompieron el silencio del ala de dormitorios.
«Uno, dos, tres pasos», no es Chechu. «Cuatro, cinco, seis», ni Miguel. «Siete, ocho», y los pasos cesaron. La puerta de la habitación de Juan gruñó al abrirse.
Tras una eternidad en silencio, los pasos comenzaron a alejarse. Entre las mantas respiré aliviado. Me quedé tumbado un rato hasta que escuché abrirse el portón bajo mi habitación.
Con cuidado de no hacer ruido, me levanté y miré por un lateral de mi ventana. Con paso apresurado y sin mirar atrás, la directora volvía sola del bosque.

 

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Créditos: Photo by Mwesigwa Joel on Unsplash


Comentarios

  1. Respuestas
    1. 😊Me alegra que te gustara esta mezcla entre la ilusión por tener una cena decente y el peaje a pagar por esta.
      ¡Gracias por pasarte!

      Eliminar

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