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Microrrelato: El día después

El día después

    De rodillas, negociaba la última arcada cuando se acordó de las invitaciones. De nuevo, la ira ganaba al alcohol en su cerebro. Se incorporó y salió del baño dando tumbos. Danzando de pared en pared consiguió llegar al salón.
    Varias botellas de vino vacías custodiaban la mesa de centro. Junto a esta, una caja llena de invitaciones aún sin abrir. Una por cada invitado que aparecía tachado en la libreta que estaba sobre el sofá. Cogió la caja y continuó su danza acrobática hasta la cocina.
    Sacó una bandeja del horno, la colocó sobre la encimera y volcó los dípticos en ella.
    —Con esto, ya no quedará nada que me recuerde esta maldita boda. —Dijo con voz trabada al tiempo que palpaba sus bolsillos de manera frenética en busca de un mechero.
    Cuando lo localizó, al sacarlo se le cayó al suelo el ticket de compra de su último regalo. Se agachó a recogerlo aún a riesgo de volver a vomitar y tomando el papel por un extremo, le metió fuego.
    —¡Esto es culpa tuya!, — continuó con su soliloquio mirando fijamente el papel ardiendo. —Tenías que haber sido el ticket de una cena, o de una casa rural. ¡Pero no!, era mucho mejor una caja de experiencias, “Relax para dos”. Y encima la convencí para que fuera con su mejor amiga. ¡Seré estúpido! Lo he jodido todo por un mundial de fútbol y un profesor de yoga.

 

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Créditos: Photo by Artsy Vibes on Unsplash


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