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Relato: La granja

La granja

    Le retiraron la bolsa de tela que cubría su cabeza y con los ojos aún entumecidos vio que se encontraba muy lejos de la ciudad.

    Le escoltaban dos figuras hercúleas que lo sostenían por los brazos y lo invitaban a la fuerza a caminar por la pasarela de madera junto a un lago cercado.

    Delante de él, una tercera persona abría la comitiva parloteando sin parar.

    —Esta granja fue fundada por mi abuelo en el año setenta. Durante su estancia en Nueva York maduró la idea de una granja de cocodrilos. Todos los artículos hechos de esta piel eran glamurosos y estaban muy cotizados.

    —Aunque fue complicado obtener las licencias, —prosiguió —siempre tuvo buenos contactos para los negocios y en poco menos de un mes estaba todo funcionando."

    Aquel minúsculo hombre seguía con su soliloquio mientras caminaba en dirección a la única puerta de acceso al recinto de los animales.

    —Los noventa fueron años duros y entre mi padre y yo nos vimos obligados a buscar nuevas líneas de expansión. Por una parte, empezamos a vender carne para los sibaritas que buscan experiencias gourmet exóticas. Y por otra iniciamos nuestra actividad como «Agencia de limpieza y saneamiento» que es nuestra joya de la corona.

    El hombrecillo se detuvo junto a la puerta de acceso al lago. Abrió con la mano izquierda mientras que, con la derecha, sacó su revólver y lo colocó en su sien.

    —Es el momento de que compruebes la calidad de nuestro servicio. Te prometo que será rápido y mucho más humano que lo que hacíamos antes con los soplones. —comentó de modo jocoso.
—Por favor, —el tono se volvió serio —deposita todos los objetos metálicos en esta bolsa, como comprenderás aquí cuidamos de manera exquisita a nuestros animales.

 

El relato que acabas de leer forma parte de mi libro Retales de un mundo mayor (disponible en Amazon)

 

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Créditos: Photo by Patrick Wittke on Unsplash

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