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Relato: la encantadora de gatos

    El relato de esta semana tiene una protagonista femenina, amante de los animales y con verdadera vocación por dar una nueva vida a los gatos callejeros. 
    Espero que lo disfrutéis.

La encantadora de gatos

    Hay muchas maneras de empezar un día, pero ninguna de ellas supera a despertarte y ver el culo de un gato rozándote la cara. Desde que lo rescaté de la calle, hace un mes, ha sido casi la única manera de hacerlo. Al resto no les permito entrar en mi habitación, ellos ya saben que aquí no hay nada para ellos pero, a los nuevos, hay que tratarlos con más cariño.
    La primera semana les hago un tratamiento para eliminar parásitos.  Me centro en escudriñar su pelaje en busca de chinches y otros chupadores de sangre. Esto lo acompaño de un tratamiento a base de hierbas para que limpien su aparato digestivo.
    Todos mis gatos tienen collar anti todo.
    Luego me ocupo de que recuperen la forma, a nadie le gusta tener un gato desnutrido y los alimento a conciencia. "Mejor alimentación, mejor pelaje, más dinero." Es la frase que repetía una y otra vez mi padre y siempre fue un pilar para mi negocio.
    "Gato lustroso, gato valioso" es como un mantra que me repito para que la calidad de mis felinos no decaiga.
    Todos los domingos preparo la cesta de mimbre de la bicicleta. La limpio y pongo un par de recipientes con agua y algo de pienso. Después selecciono unos cuantos gatetes, los más adorables, y los coloco dentro. A un par de manzanas de donde vivo hay una iglesia y, si los niños se portaron bien, es posible que sus adinerados padres les regalen un adorable animal por un buen puñado de libras.
    De vuelta a casa me doy una vuelta cerca de los contenedores del puerto por si encontrara algún nuevo inquilino que quiera venir conmigo.
Hay veces que,  aunque el animal sea adorable, los niños lo rechazan, por ejemplo:  por tener el pelaje negro o una oreja gacha. En esos casos recuperar la inversión es un poco más complicado. Si me cae bien y nunca me ha arañado,  suelo dejar que vivan en casa. En caso contrario les cambio la dieta a una compuesta de un pienso especial a base de trigo, maíz y harinas que me regala Will.
    Will tiene un pequeño comercio junto al puerto donde,  según dicen,  venden las mejores hamburguesas de Londres. Y además me paga la carne a muy buen precio.

Relato: la encantadora de gatos


 

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Photo by Caleb Woods on Unsplash

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