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Mostrando entradas de 2020

Microrrelato: El paraguas

El paraguas
Cuando llegó, la puerta estaba ligeramente abierta. Había barro repartido de manera dispar, formando un camino que se adentraba en la casa. Un ligero hedor hizo que cubriera su nariz con un pañuelo. Con la otra sujetó con fuerza el paraguas.
—¿Hola? —Alzó la voz esperando que nadie contestara.
—Hola Ana. Estoy en la cocina.
Todas las luces de la casa estaban apagadas. Por las ventanas entraba un poco de luz tenue de la calle. Se armó de valor. La tierra del suelo crujía a cada pisada que daba y el mal olor se hacía insoportable. Ya en la puerta de la cocina, vio a contraluz la silueta de una persona de vestiduras rasgadas. Estaba a punto de darle al interruptor cuando la interrumpió.
—¡No enciendas la luz! — Dijo al tiempo que un rayo iluminó la estancia.
La miraba fijamente. Su rostro estaba cubierto de gusanos que le devoraban parte de los labios. Su ropa era haraposa y dejaba entrever el cuerpo medio descompuesto. De sus manos caía una mezcla de insectos, carne y lodo.
—¡Vet…

Microrrelato: El acantilado

El acantiladoParó su coche muy cerca del acantilado. Bajó apresurado dejando la puerta abierta.— ¡Papá!, ¡por favor!, ¡aléjate del borde! — Gritó.Mientras se alejaba del coche, su padre comenzó a hablar.— Hay muchos tipos de amores hijo, y yo por tu madre lo haría todo. — Tenía los ojos enrojecidos. — No pienso perderla. ¿Entiendes? Casi nos arruinamos otras veces, pero ninguna como esta. — Su tono se volvió rabioso. — Y con el cabrón de Cayetano rondando a todas horas por casa. ¡El maldito hijo de papá! Siento que se me escapa. ¡Se me escapa! Pero que no piense ese cretino que será así de fácil. — Estaba fuera de sí.— Te entiendo, — Dijo mientras se acercaba poco a poco a su lado. — seguro que entre los dos podemos solucionarlo... — Lo más importante para tu madre siempre ha sido el dinero, sus fiestas, mantener su estatus… Te enviamos al internado para que todo eso no parara. — Sus ojos se inundaron de lágrimas. — Yo siempre he intentado conseguir el dinero suficiente para que no me…

Microrrelato: El mapa

El mapa
Entró en casa escapando del calor de agosto cuando una brisa fría refrescó su cara y erizó su piel levemente. Sin duda, se había vuelto a dejar encendido el aire acondicionado.
Dejó sobre un pequeño mueble del recibidor su gorra y el plano donde todos los días marcaba las zonas que había revisado.
Al pasar del recibidor al salón, vio de reojo al fondo del pasillo como su hijo estaba jugando en el suelo con unos bloques de construcción. Llevaba varios días empeñado en construir una especie de fabrica o un granero, pero nunca le decía exactamente que era.
Abandonó la idea de apagar el aire y se acercó a él.
— Hola Carlos, ¿qué construyes? — Desde el suelo, le miraba sin decir nada, solo señalaba junto a la torre más alta de bloques. — Bueno, es hora de ir a descansar. —  Prosiguió mientras le tendió la mano para levantarlo del suelo. Cuando se la tomó, un escalofrío subió por su brazo y recorrió su columna vertebral, pero él se resistió a realizar ningún gesto.
Tiró levemente y lo aco…

Microrrelato: Remates

Remates
Habría cogido alguna vez un hilván de no carecer de la tercera falange de su dedo índice. La exactitud era necesaria para su trabajo, usando para tal fin una grapadora heredada de su madre que perforaba la tela delicadamente, dejando las grapas con las puntas hacia fuera. Su labor era precisa y podía llevar varios días conseguir la forma correcta.
Al final del proceso fijaba la tela con un adhesivo casero que proporcionaba suficiente flexibilidad y sujeción como para retirar el metal.
El peluche finalmente quedaba terminado al incorporar, con delicadeza, un cabello de la persona indicada.
 ¿Te gustó el microrrelato? déjame tu opinión en los comentarios. También puedes suscribirte a la lista de correo para no perderte nada.Créditos: Photo by Yousef Bagheri on Unsplash

Microrrelato: Últimas voluntades

Últimas voluntades
Exactamente lo mismo que decía cuando estaba viva. La muy bruja no me incluyó ni una sola vez en este testamento. Pero a mis hermanas, ¡las muy arpías!, bien que les ha dejado cosas.
No le bastaba con presumir siempre de su hija "la mayor", cuando ese puesto me correspondía a mí, sino que también le ha dado el coche.
Y a la pequeña, ¡aquí tienes tu casa!. Nuevecita; montada; con todo pagado.
Y a mí, ¿no me deja nada?. Estoy deseando que llegue aquí y me explique por qué dejo de hablarme la noche que me enterró en el jardín. ¿Te gustó el microrrelato? déjame tu opinión en los comentarios. También puedes suscribirte a la lista de correo para no perderte nada.Créditos: Photo by Grant on Unsplash

Microrrelato: La comunidad

La comunidad
Ese no es nuestro estilo de familia clásica, nosotros somos más de vivir todos con todos, sin propiedades,sin pareja fija, sin hijos propios.
La comunidad nos nutre de lo que necesitamos y nunca ninguno de nosotros ha tenido la necesidad de abandonarla. Pero si es lo que quieres…
Los humanos siempre nos han perseguido como monstruos por alimentarnos de la sangre de sus reses, así que ve con cuidado. Seguro que tu amada solo quiere partirte el corazón. ¿Te gustó el microrrelato? déjame tu opinión en los comentarios. También puedes suscribirte a la lista de correo para no perderte nada.Créditos: Photo by Ales Krivec on Unsplash

Microrrelato: La primera vez

La primera vez
Qué gusto da verlo todo recogido de nuevo. Ha sido un día entero limpiando. La verdad es que no recordaba cómo estaba el salón después de la última visita de Luís. La última vez que tiró al suelo los marcos de fotos familiares y arrojó contra la pared las plantas que decoraban el balcón. La última que perdió la razón.
La última vez de muchas cosas y la primera de otras.
Otros llegarán a esta casa y yo volveré a cambiar de nombre y de ciudad.
Él, sin embargo, solo será el recluso quinientos veinte. Su primera vez. ¿Te gustó el microrrelato? déjame tu opinión en los comentarios. También puedes suscribirte a la lista de correo para no perderte nada.Créditos: Photo by Grant on Unsplash